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Fragmentos de Porcelana surge de una indagación sobre la feminidad y la construcción de la identidad a partir de la imagen de la muñeca de porcelana. Históricamente asociada con la delicadeza, el refinamiento y una feminidad idealizada, su apariencia impecable también permitió convertirla en una metáfora de vulnerabilidad, silencio y pasividad. Al romperse, la porcelana pierde su condición de perfección intacta y cada grieta comienza a evidenciar una historia, convirtiéndose en un símbolo de fragmentación, memoria y transformación.
Esta exploración encontró un diálogo visual y narrativo con el universo cinematográfico de Sofia Coppola, particularmente con sus representaciones de personajes femeninos atravesados por el aislamiento, la melancolía y la desconexión del yo. Sus atmósferas suaves y etéreas, en contraste con narrativas emocionalmente complejas, permitieron construir el lenguaje visual de la colección. Así, la porcelana dejó de ser únicamente un referente formal para convertirse en una metáfora de la identidad: una superficie aparentemente perfecta que puede fracturarse bajo la mirada y las expectativas externas. Fragmentos de Porcelana traduce esta tensión en una propuesta de lencería donde la hipérbole de la feminidad, la delicadeza y la vulnerabilidad se convierten en herramientas para hablar de una identidad que, incluso fragmentada, continúa reconstruyéndose.
TRANSPARENCIA
SOBREPOSICIÓN
FLUIDEZ
BRILLOS
DELICADEZA
GRIETAS
SIMETRÍA
RECONSTRUCCIÓN
FRAGMENTOS
CONTRASTE
El cliente ideal de la colección “Fragmentos de porcelana” es una mujer joven, de unos 26 a 27 años, creativa y activa en el mundo digital. Tiene un estilo excéntrico y experimental; usa la lencería como parte visible de su identidad y la mezcla con sus looks diarios o de noche. Prefiere marcas con propósito y narrativa, que promuevan el empoderamiento femenino, el apoyo a lo local y la autoexpresión. Ama el arte y la moda como formas de comunicar quién es, y busca piezas que reflejen su dualidad: fuerza y delicadeza en una misma piel.